La realidad que vivimos en nuestros barrios y entornos referida a la presencia de los llamados "sin techo", es insoslayable y pide soluciones. El asunto es por demás complicado y no requiere de buenísimos ni de extremismos excluyentes. Esas personas están ahí, no han caído del cielo y nos proponen una lectura sosegada, eficiente y duradera de la situación.
Es lógico que los vecinos y vecinas que transitan por el parque Martín Luther King o las calles Cerro Negro y Luis Peidró perciban un paisaje humano duro y nada complaciente, las imágenes de gente sobreviviendo en la calle son un recordatorio del tiempo que vivimos, y por supuesto, ni los ciudadanos y mucho menos las instituciones deben permanecer al margen. Los primeros exigiendo soluciones a través de un programa decente y los segundos, no lavándose las manos, sino poniéndose al frente de un camino que ha de encontrar alternativas viables y humanas, más allá de emplearse en sostener posiciones encontradas en el ámbito de la política institucional.
Hablando claro. Desde la 'Asociación Vecinal Los Pinos Retiro Sur' abogamos por medidas que ni incentiven ni supongan un papel lesivo para estas PERSONAS. ¡En eso estamos todas/os!, otra cosa es cómo lo gestionamos. Es una cuestión muy compleja y no habrá soluciones fáciles, por cuanto las opciones traumáticas para estas personas, dejan de ser soluciones, por mucho que pretendan sostenerse sobre posibles denuncias de vecinos. El Área de Políticas Sociales, Familia e Igualdad les ofrece como alternativas los albergues municipales que, hoy por hoy no aportan una "estabilidad" suficiente ya que no se les permite llevarse nada y tendrían que desprenderse de cualquier mínima pertenencia, incluso de las mascotas, si las tienen.
Hasta aquí no parece que la seguridad de esos lugares señalados esté comprometida, la policía se pasa regularmente y no es raro ver a algunas de estas personas barriendo y adecentando sus entornos... Ciertamente, las opciones de uso del parque se ven reducidas por los espacios que ocupan, pero continúa habiendo una afluencia muy normalizada. Hay algunas quejas acerca de que estas personas hacen sus necesidades entre los árboles, y siendo así, esa circunstancia debe poner sobre la mesa la necesidad de unos aseos públicos, puesto que otras personas, grupos y familias que en el parque celebran encuentros, reuniones y fiestas de cumpleaños, serían los primeros beneficiados.
A todos y todas nos duele esa realidad, a unos porque les preocupa encontrar una solución para esas personas y para el entorno, que es de todos. A otros porque esa realidad les asusta y les gustaría que, simplemente, no existiera. Pero la realidad no se volatiliza en un abrir y cerrar de ojos, lo que sí podemos entre todos y todas es intentar transformarla.
